Buenas

Las protagonistas de la entrada de hoy son estas supergalletas de chocolate, que una vez cocidas las podemos decorar tanto con glasa como fondant.


Esta receta la encontré “buceando” en el blog chulísimo de Miriam y Estibaliz MEUG, que es una adaptación de la receta de LILALOA. Y yo a su vez la adapté un poco cambiando algo y quitando alguna cosilla, pero los ingredientes principales y sus cantidades las conservé.

Me han encantado. ¡Buenííísimas!

Primero vamos con los ingredientes:

  • 250 grms de mantequilla a temperatura ambiente
  • 300 grms de azucar glass
  • 2 huevos medianos
  • una cucharadita de sal
  • 85 grms de chocolate en polvo sin azucar (yo utilicé valor)
  • 425 grms de harina
  • esencia de chocolate con avellanas (podéis añadir la esencia que queráis o bien si no tenéis, no pongáis nada. Seguro que salen igual de buenas)


Empezamos batiendo la mantequilla y el azúcar con las varillas. Cuando tengamos una crema blanquecina, añadimos los huevos y una vez todo integrado el cacao.Echamos la esencia que hayamos elegido y por último la harina en tres veces.

Llegado este punto tendréis que cambiar las varillas por los amasadores y finalizar amasando bien manualmente.

Este sería el paso una vez integrado el chocolate.


Y este sería el paso una vez que empezamos a echar la harina, ya con las varillas cambiadas.


Una vez que tenemos una bola grande con nuestra masa, yo la divido en dos y las envuelvo con papel film transparente. Las dejo en la nevera dormir una noche entera.
Pasado este tiempo si no vais a utilizar toda la masa, podéis congelar tal cual la bola con el film y sacarla la noche antes de que la vayáis a utilizar, para que descongele a temperatura ambiente.

Tenemos que sacard la nevera la masa unas horas antes de empezar a trabajarla.

Con un rodillo (con la masa manejable pero aún fría) la extendemos sobre papel vegetal. Yo utilizo un rodillo con alturas porque nos ayuda a que la galleta se haga igual por todos los sitios y queden lo más igualadas posible. Las dejo a 6 mms de grosor porque luego las suelo decorar con glasa. Si no las decoráis con glasa o bien las decoráis con fondant podéis dejarlas más finitas.

Una vez bien extendida la masa cortamos con nuestro cortador. En este caso utilicé uno circular.


Pasamos las galletas ya recortadas a la bandeja del horno y las metemos en la nevera un par de horas. El frío ayudará a que, una vez metidas en el horno, aguenten su forma mejor.

Precalentamos el horno a 180º. Sacamos la bandeja de la nevera y la metemos en el horno. Yo las dejo 8 minutos con calor por arriba y por abajo. Luego bajo un poco el horno y las dejo 4 minutos más sólo con calor por abajo (pero ya sabéis que cada horno es un mundo y tendréis que coger la medida al vuestro ;) ).


Sacamos la bandeja del horno y lo apagamos. Dejamos enfriar las galletas sobre la bandeja unos 20 minutos.
Ahora volvemos a meter las galletas en el horno (que ya tenemos apagado hace 20 minutos) otros 30 minutos más o menos.
El calor residual hará que las galletas se terminen de hacer y pierdan la humedad que les pudiera quedar.
Se trata de no dorarlas demasiado en el horneado, para que no pierdan su color y se terminen de hacer con esta doble cocción.
Cuando vamos a hacer galletas con masa coloreada es fundamental, para que se “churrusquen” por lo bordes y cambien de color.


Uan vez pasados los 30 minutos sacamos la bandeja del horno y las dejamos enfriar un poco.
Cuando ya no nos quememos, pasamos las galletas a una bandeja de rejilla enfriadora.
Una vez frías las guardamos en una caja hermética, para que se conserven lo más crujientes posibles.


Ya tenemos listas nuestras galletas.
Aguantan bastante si están bien cerradas (más o menos un mes) y no les entra aire, si bien es verdad que no suelen durar nunca tanto.

Podéis decorarlas con glasa, fondant o bien comerlas solitas porque ya veréis como stán buenísimas.

Muchos besos para tod@s

Marisa